El día 6 de julio de 2015 a las 5 horas, se asistió a una academia especializada para el aprendizaje de idiomas asiáticos, entre los que figuran japonés, coreano y chino mandarín. La academia se conoce con el nombre de Academia de lenguas orientales, y actualmente cuenta con 3 sedes una en el norte, otra en la calle 63 con 27 o sede El campin, y por último una en el sur, recientemente inaugurada. La sede visitada fue la de El campin.
La entrada y la escuela de fuera se ven de un limitado
espacio, sin embargo se puede ver el logo llamativo y las cuatro banderas de
Japón, Corea del sur, China y Colombia. Cuenta con un pequeño jardín que
realmente no tiene un propósito alguno mas que para que los estudiantes esperen
en ese lugar en vez de la recepción. Al entrar, al lado izquierdo hay una
puerta corrediza de vidrio que se mantiene cerrada, que según dice la
recepcionista están remodelando ese pequeño espacio, en un principio tomado
como parqueadero, en donde luego se tenia una vitrina con productos como libros,
llaveros, cuadernos, entre otros, pero que ahora estaba en remodelación.
Al lado derecho se encontró una pequeña sala de espera y el
puesto de la recepcionista a quien se le consultan los cursos y se le pagan las
clases. La sala de espera cuenta con tres sofás, dos bibliotecas en las que se
encuentra material de los tres idiomas. Sin embargo, haciendo una mirada hay un
porcentaje mayor de libros en japonés que en los demás idiomas, encontrándose
diccionarios, cuentos, libros de práctica, entre otros. Mientras se esperaba a
que empezara las clases de las seis, no se observó que los estudiantes tuvieran
un libro de la biblioteca en sus manos, simplemente conversaban entre si.
Otro de los objetos que se encuentran dentro de la sala de
espera son tres mesitas. Una de ellas tiene revistas escritas en los idiomas
manejados por la escuela, la segunda tiene una práctica de caligrafía japonesa,
que se hace con una tinta especial y pincel, y la tercera contiene un tablero
de ajedrez japonés, también conocido como Shogi. Aunque en ese momento nada de
las tres mesas se estuviera usando, la recepcionista comenta que de vez en
cuando se ofrecen cursos libres los sábados, gratis para los estudiantes y
pagos para los que lo son, sobre la escritura con pincel o caligrafía china y
el Shogi, no siendo los únicos que ofrecen pero si siendo los mas populares.
La sala de espera de igual forma cuenta con dos televisores donde
en el principal generalmente reproducen programas, películas o documentales de
los respectivos países y sin subtítulos. El secundario, muestra por otro lado palabras
comunes aleatorias de los tres idiomas manejados por la academia y información
básica de los cursos y la cultura.
En el primer piso, siguiente a la sala de espera esta una
sala de multimedia, la cual esta un poco abandonada, ya que los equipos están
siendo reparados. Por otro lado se permite hacer uso de el material de cd en el
portátil personal. Es de aclarar que ninguno de los recursos ofrecidos es alquilable, sino es uso exclusivo interno de la academia. Siguiente a esta sala
hay dos salones, uno mas pequeño que el otro.
Siguiente a esto se le preguntó a la recepcionista acerca
del idioma mas popular en la academia o del que mas se solicitaban cursos, a lo
que ella respondió, el japonés en primer lugar y del que constantemente se
están abriendo cupos; en segundo lugar esta el coreano; y tercero el chino
mandarín, en el que a pesar de tener cursos disponibles, es el menos
solicitado, a pesar de que se mencionó alguna vez que iba a ser el idioma del futuro.
También comentó que la cantidad mínima requerida para abrir oficialmente un
curso se necesitan de cuatro o cinco estudiantes, y que en varias ocasiones los
grupos a pesar de que inician con una buena cantidad, con el tiempo van
disminuyendo, siendo muchas veces la causa la falta de tiempo, y como
consecuencia quedando solo dos o tres estudiantes a los que les cancelan el
horario que mantenían y teniendo que re-acomodarse y unirse a otro con un nivel
similar de conocimiento.
La academia en cuanto a docentes cuenta con profesores tanto
colombianos como nativos de los respectivos países. Los profesores colombianos
han recibido una cierta acreditación por la propia embajada, para la enseñanza
propia del idioma, de manera que la escuela asegura una buena calidad de
profesores.
Cuenta con un segundo piso donde se encuentras
los demás salones, dos principales, los cuales son mas amplios y con mayor
cantidad de sillas, y tres restantes para grupos mas reducidos que cuentan con 6 sillas. Todos ellos cuentan con su propio
monitor, del que en ocasiones se toma provecho para hacer uso de otro tipo de
materiales visuales, con el propósito no solo de practicar la escucha sino que
además conocer de la cultura.
En el segundo piso existen otras escaleras que llevan a la
parte trasera de la escuela, a la que por desgracia no se pudo tener acceso,
exclusivo para maestros.
Una vez que se dio inicio a las clases programadas a las 6,
los estudiantes se dirigieron a sus respectivos salones. En este punto es de
aclarar que los salones y los baños cuentan con su forma de escritura en los
tres idiomas, recurso que me parece válido para memorizar y aprender palabras.
La clase que se permitió observar, fue una clase de japonés
de cuatro estudiantes. Ellos iniciaron la clase con una actividad, en la que se
pretendía principalmente evaluar y repasar el vocabulario visto en las últimas
unidades de sus respectivos libros. De esta forma lo que el profesor realizó
fue con la ayuda de unas tarjetas en las que se encontraban las palabras en
español y las palabras escritas en japonés, las mezclo y revolvió sobre la
mesa, así los estudiantes tendrían que buscar las parejas correspondientes.
El método usado por ellos consistió en primera instancia
separar el significado en español y ponerlas en hileras sobre toda la mesa. Por
otro lado tenían las palabras en japonés y a medida que encontraban o
recordaban alguna de ellas las juntaban y entregaban al profesor. Esto sin
antes decir un ejemplo exigido por el profesor en el que la palabra, bien
pudiera ser verbo, sustantivo o adjetivo, estuviera involucrada.
Se puede decir que durante este ejercicio se pudo
identificar aquellos estudiantes a los que poco se les nota el estudio por su
cuenta y tienden a bromear, sin tener seriedad, en las enseñanzas
proporcionadas. Añadido a esto la actividad, de manera que es en parte
evaluativa los estudiantes fueron perdiendo la motivación a medida que se
dieron cuenta que su vocabulario estaba reducido o que habían escuchado la
palabra pero no recordaban lo que significaba. Y aunque el profesor en muchos
momentos intentó motivar, hubo ciertas actitudes y comentarios por parte de un
estudiante en particular que bajaba la moral del profesor y la desconcentración
de los demás compañeros de la clase.
De manera que había una gran cantidad de tarjetas el
ejercicio tardó en finalizar. Ante esto el profesor recurrió a que los
estudiantes solo unieran las palabras y ya no dieran ejemplos para agilizar un
poco mas y no gastar toda la clase en ello. Fue gracioso ver como las últimas
tarjetas ya no se unieron por conocimiento sino al tanteo, los estudiantes las
organizaban al azar y el profesor las aprobaba o rechazaba, hasta que en algún
momento quedaban con la pareja correcta.
Finalizada esta actividad, el educador mencionó que tenían
una tarea pendiente, una fotocopia con unos ejercicios que debían ser
realizados. Ante esto se llevo la sorpresa de que unos no la habían hecho y
otros la habían extraviado. De manera decepcionada dejó pendiente esa hoja para
la siguiente clase.
Debido a lo anterior, se uso el recurso del libro de
estudio, a lo que mas sorpresas, unos aún no lo habían reclamado, y aparte uno
de ellos reclamando que a eso uno no debería estar pendiente, sino ser
entregado personal y directamente. No había forma de que la motivación del
maestro estuviera muy abajo, respecto a ese grupo de estudiantes. Incluso
cuando supo que aun no tenían el libro correspondiente dio unos ligeros golpes
con su cabeza contra el tablero.
Dejando ya un poco esos momentos a un lado, el profesor
entonces retoma la clase haciendo uso de los ejercicios del libro, y repasando
la gramática respectiva a este, escribiendo por su cuenta y con alguna
participación por parte de los estudiantes la forma correcta de escritura.
Durante este momento los estudiantes tomaban nota y otros no, ya fuese porque
ya lo tuvieran escrito en sus cuadernos o por razones de practicar. También se
notaba el cansancio o aburrimiento en algunos de ellos, de manera que se notaba
que se quería y no quería aprender el idioma propiamente.

En cierto punto de la clase se me permitió hacer la simple
pregunta de la razón por la cual estaban estudiando japonés, a lo que una
respondió para aplicar a una beca en Japón, otra por diversión, y otros por
influencia de los programas de animación japonesa (anime). Dejando un poco mas
claro de donde proviene la motivación para continuar con los estudios del
idioma, y el estudio propio fuera de la escuela. Es importante aclarar que las edades son combinadas, es decir en el mismo grupo se pueden encontrar desde estudiantes de colegio hasta profesionales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario