martes, 7 de julio de 2015

Diario de campo 1

Diario de campo 1

     El día 6 de julio de 2015 a las 5 horas, se asistió a una academia especializada para el aprendizaje de idiomas asiáticos, entre los que figuran japonés, coreano y chino mandarín. La academia se conoce con el nombre de Academia de lenguas orientales, y actualmente cuenta con 3 sedes una en el norte, otra en la calle 63 con 27 o sede El campin, y por último una en el sur, recientemente inaugurada. La sede visitada fue la de El campin.


     La entrada y la escuela de fuera se ven de un limitado espacio, sin embargo se puede ver el logo llamativo y las cuatro banderas de Japón, Corea del sur, China y Colombia. Cuenta con un pequeño jardín que realmente no tiene un propósito alguno mas que para que los estudiantes esperen en ese lugar en vez de la recepción. Al entrar, al lado izquierdo hay una puerta corrediza de vidrio que se mantiene cerrada, que según dice la recepcionista están remodelando ese pequeño espacio, en un principio tomado como parqueadero, en donde luego se tenia una vitrina con productos como libros, llaveros, cuadernos, entre otros, pero que ahora estaba en remodelación.



 


     Al lado derecho se encontró una pequeña sala de espera y el puesto de la recepcionista a quien se le consultan los cursos y se le pagan las clases. La sala de espera cuenta con tres sofás, dos bibliotecas en las que se encuentra material de los tres idiomas. Sin embargo, haciendo una mirada hay un porcentaje mayor de libros en japonés que en los demás idiomas, encontrándose diccionarios, cuentos, libros de práctica, entre otros. Mientras se esperaba a que empezara las clases de las seis, no se observó que los estudiantes tuvieran un libro de la biblioteca en sus manos, simplemente conversaban entre si.




     Otro de los objetos que se encuentran dentro de la sala de espera son tres mesitas. Una de ellas tiene revistas escritas en los idiomas manejados por la escuela, la segunda tiene una práctica de caligrafía japonesa, que se hace con una tinta especial y pincel, y la tercera contiene un tablero de ajedrez japonés, también conocido como Shogi. Aunque en ese momento nada de las tres mesas se estuviera usando, la recepcionista comenta que de vez en cuando se ofrecen cursos libres los sábados, gratis para los estudiantes y pagos para los que lo son, sobre la escritura con pincel o caligrafía china y el Shogi, no siendo los únicos que ofrecen pero si siendo los mas populares.


 


     La sala de espera de igual forma cuenta con dos televisores donde en el principal generalmente reproducen programas, películas o documentales de los respectivos países y sin subtítulos.  El secundario, muestra por otro lado palabras comunes aleatorias de los tres idiomas manejados por la academia y información básica de los cursos y la cultura.

     En el primer piso, siguiente a la sala de espera esta una sala de multimedia, la cual esta un poco abandonada, ya que los equipos están siendo reparados. Por otro lado se permite hacer uso de el material de cd en el portátil personal. Es de aclarar que ninguno de los recursos ofrecidos es alquilable, sino es uso exclusivo interno de la academia. Siguiente a esta sala hay dos salones, uno mas pequeño que el otro.



     Siguiente a esto se le preguntó a la recepcionista acerca del idioma mas popular en la academia o del que mas se solicitaban cursos, a lo que ella respondió, el japonés en primer lugar y del que constantemente se están abriendo cupos; en segundo lugar esta el coreano; y tercero el chino mandarín, en el que a pesar de tener cursos disponibles, es el menos solicitado, a pesar de que se mencionó alguna vez que iba a ser el idioma del futuro. También comentó que la cantidad mínima requerida para abrir oficialmente un curso se necesitan de cuatro o cinco estudiantes, y que en varias ocasiones los grupos a pesar de que inician con una buena cantidad, con el tiempo van disminuyendo, siendo muchas veces la causa la falta de tiempo, y como consecuencia quedando solo dos o tres estudiantes a los que les cancelan el horario que mantenían y teniendo que re-acomodarse y unirse a otro con un nivel similar de conocimiento.

     La academia en cuanto a docentes cuenta con profesores tanto colombianos como nativos de los respectivos países. Los profesores colombianos han recibido una cierta acreditación por la propia embajada, para la enseñanza propia del idioma, de manera que la escuela asegura una buena calidad de profesores.

     Cuenta con un segundo piso donde se encuentras los demás salones, dos principales, los cuales son mas amplios y con mayor cantidad de sillas, y tres restantes para grupos mas reducidos que cuentan con 6 sillas. Todos ellos cuentan con su propio monitor, del que en ocasiones se toma provecho para hacer uso de otro tipo de materiales visuales, con el propósito no solo de practicar la escucha sino que además conocer de la cultura.

     En el segundo piso existen otras escaleras que llevan a la parte trasera de la escuela, a la que por desgracia no se pudo tener acceso, exclusivo para maestros.

 


     Una vez que se dio inicio a las clases programadas a las 6, los estudiantes se dirigieron a sus respectivos salones. En este punto es de aclarar que los salones y los baños cuentan con su forma de escritura en los tres idiomas, recurso que me parece válido para memorizar y aprender palabras.

     La clase que se permitió observar, fue una clase de japonés de cuatro estudiantes. Ellos iniciaron la clase con una actividad, en la que se pretendía principalmente evaluar y repasar el vocabulario visto en las últimas unidades de sus respectivos libros. De esta forma lo que el profesor realizó fue con la ayuda de unas tarjetas en las que se encontraban las palabras en español y las palabras escritas en japonés, las mezclo y revolvió sobre la mesa, así los estudiantes tendrían que buscar las parejas correspondientes.


 


     El método usado por ellos consistió en primera instancia separar el significado en español y ponerlas en hileras sobre toda la mesa. Por otro lado tenían las palabras en japonés y a medida que encontraban o recordaban alguna de ellas las juntaban y entregaban al profesor. Esto sin antes decir un ejemplo exigido por el profesor en el que la palabra, bien pudiera ser verbo, sustantivo o adjetivo, estuviera involucrada.

     Se puede decir que durante este ejercicio se pudo identificar aquellos estudiantes a los que poco se les nota el estudio por su cuenta y tienden a bromear, sin tener seriedad, en las enseñanzas proporcionadas. Añadido a esto la actividad, de manera que es en parte evaluativa los estudiantes fueron perdiendo la motivación a medida que se dieron cuenta que su vocabulario estaba reducido o que habían escuchado la palabra pero no recordaban lo que significaba. Y aunque el profesor en muchos momentos intentó motivar, hubo ciertas actitudes y comentarios por parte de un estudiante en particular que bajaba la moral del profesor y la desconcentración de los demás compañeros de la clase.

     De manera que había una gran cantidad de tarjetas el ejercicio tardó en finalizar. Ante esto el profesor recurrió a que los estudiantes solo unieran las palabras y ya no dieran ejemplos para agilizar un poco mas y no gastar toda la clase en ello. Fue gracioso ver como las últimas tarjetas ya no se unieron por conocimiento sino al tanteo, los estudiantes las organizaban al azar y el profesor las aprobaba o rechazaba, hasta que en algún momento quedaban con la pareja correcta.



     Finalizada esta actividad, el educador mencionó que tenían una tarea pendiente, una fotocopia con unos ejercicios que debían ser realizados. Ante esto se llevo la sorpresa de que unos no la habían hecho y otros la habían extraviado. De manera decepcionada dejó pendiente esa hoja para la siguiente clase.

     Debido a lo anterior, se uso el recurso del libro de estudio, a lo que mas sorpresas, unos aún no lo habían reclamado, y aparte uno de ellos reclamando que a eso uno no debería estar pendiente, sino ser entregado personal y directamente. No había forma de que la motivación del maestro estuviera muy abajo, respecto a ese grupo de estudiantes. Incluso cuando supo que aun no tenían el libro correspondiente dio unos ligeros golpes con su cabeza contra el tablero.




     Dejando ya un poco esos momentos a un lado, el profesor entonces retoma la clase haciendo uso de los ejercicios del libro, y repasando la gramática respectiva a este, escribiendo por su cuenta y con alguna participación por parte de los estudiantes la forma correcta de escritura. Durante este momento los estudiantes tomaban nota y otros no, ya fuese porque ya lo tuvieran escrito en sus cuadernos o por razones de practicar. También se notaba el cansancio o aburrimiento en algunos de ellos, de manera que se notaba que se quería y no quería aprender el idioma propiamente.



 



     En cierto punto de la clase se me permitió hacer la simple pregunta de la razón por la cual estaban estudiando japonés, a lo que una respondió para aplicar a una beca en Japón, otra por diversión, y otros por influencia de los programas de animación japonesa (anime). Dejando un poco mas claro de donde proviene la motivación para continuar con los estudios del idioma, y el estudio propio fuera de la escuela. Es importante aclarar que las edades son combinadas, es decir en el mismo grupo se pueden encontrar desde estudiantes de colegio hasta profesionales.

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